Entrevista con el Sr. Raúl Domínguez López
México, 15 de noviembre 2006

Por Ana Luisa Cid

El Sr. Raúl Domínguez López es conocido en México, y en otros países, por las extraordinarias fotografías que capturó en Ocotlán, Jalisco, el 24 de abril de 1993, a las 6 de la mañana.

Después de ser escéptico y ante los constantes reportes de ovnis en su localidad, es que emprendió acciones encaminadas a descubrir si era verdad lo que la gente decía.

Los resultados superaron sus propias expectativas y, sin proponérselo, llegó a convertirse en uno de los testigos ovni más calificados de México.

Conozca usted la interesante historia de don Raúl Domínguez, narrada con sus propias palabras, durante la entrevista exclusiva que amablemente me concedió el día 15 de noviembre de 2006.

¿Qué nos falta por saber del ovni de Ocotlán?

 

Entrevista exclusiva

-Gracias señor Domínguez por aceptar esta entrevista. Antes de iniciar con las preguntas permítame felicitarlo por sus excelentes fotografías. Pasando al tema que nos ocupa, resulta que su material es muy conocido en todo el mundo, pero pocas personas han profundizado en su historia. ¿Podría usted explicar cómo sucedieron los acontecimientos del 24 de abril de 1993 en el Cerro del Chiquihuitillo?, ¿cuál es la historia?

-Muchas gracias a usted por interesarse en mi caso. Mire, en realidad era escéptico al fenómeno ovni, no me interesaba para nada. Fue hasta enero de 1993 cuando me llamó la atención el tema, porque la gente de Ocotlán decía que los veía con mucha frecuencia. El detonante fue una foto que me enseñó una persona del periódico local, que se llamaba Comunidad, donde los testigos eran cuatro policías y un sargento, en el cerro Jamay. Me intrigó tanto el asunto, que hasta los entrevisté, quedando muy sorprendido al comprobar que sus relatos coincidían, claro que con pequeñas variaciones.

-¿Así surge su interés?

- Sí. A partir de esa conversación es que, en enero de 1993, empecé a buscar en el cielo con mis prismáticos, a ver si me tocaba observar lo mismo que reportaron los policías. Y fue al mes siguiente, en febrero, cuando vi al ovni por primera vez, sólo que estaba muy lejos y era casi imposible tomarle una foto. De ahí tuve la idea de vigilar desde una zona alta del cerro, para apreciarlo mejor. Y así lo hice muchas veces, aunque no todos los días. Incluso invité a mis amigos para que me acompañaran, pero todos me dijeron que estaba loco, que en la madrugada hacía mucho frío. A mi esposa tampoco le interesaba, así que me quedaba solo en el Cerro del Chiquihuitillo, en plena oscuridad, ya que llegaba desde las 5 de la mañana, saliendo de mi casa a las 4:30 a.m.

-¿Por qué tan temprano?

-Porque la primera vez que observé al ovni fue antes del amanecer. Por eso me quedé con la idea de que las primeras horas de la mañana eran las más adecuadas para el avistamiento, coincidiendo además con el testimonio de los pobladores de Ocotlán.

-¿Qué cámara utilizó?

-Una Minolta 101 mecánica, equipada con un motor de avance automático y un potente telefoto de 200 mm. También llevaba dos rollos: uno de 36 exposiciones ASA 100 y otro de repuesto, un ASA 400, que es más sensible. Puse el telefoto en la cámara porque imaginaba que el ovni se vería a la distancia, como la primera vez, y yo deseaba tomarle buenas fotografías aunque estuviera lejos.

-¿Usted es fotógrafo profesional?

-No precisamente, soy aficionado a la fotografía desde hace muchos años y por lo mismo tengo telefotos, un telescopio con cámara y diversos accesorios. Es una actividad que me gusta mucho..

-¿Cuánto tiempo pasó desde su primera vigilancia en el cerro hasta el día del avistamiento?

-Fueron casi 4 meses, sin resultados, hasta que me di cuenta que estaba en el lugar equivocado.

-¿Cómo se dio cuenta que no era el lugar indicado?

-Pues de una forma muy curiosa. Resulta que tengo una tienda de ropa para caballeros y en una ocasión llegó un pescador de la laguna de Chapala a comprarme unas camisas. Por hacerle plática, le pregunté cómo lograban pescar, si la laguna estaba casi llena de lirio acuático, el 80% estaba cubierto, entonces él me respondió que en la parte donde entraba y salía el platillo volador casi no había lirios… ¿El platillo volador? Sí señor, afirmó, no se ve diario, pero hay una nave que se mete al agua, allá por la isla de Mezcala. Claro, pensé, esa es la parte más profunda de la laguna. Le pregunté también en qué horarios lo veían entrar y salir del agua, a lo que el pescador me respondió que la nave se dejaba caer antes de las 9 de la noche y salía antes del amanecer, entre el Cerro Chiquihuitillo y el Cerro Grande de Santa María… ¿Cuándo lo iba a encontrar? Si yo me estaba yendo del otro lado. Entonces me organicé con un peón e hicimos una vereda de acceso.

-¿Usted hizo la vereda?

- Claro. Podía hacer el camino libremente porque esa parte del cerro es de mi propiedad. Supuse que la zona ideal para ver al ovni sería la zona de cantera, donde no había tanta vegetación... y no me equivoqué. Recuerdo que el día del avistamiento, el 24 de abril de 1993, subí al Cerro del Chiquihuitillo con mi perro, de nombre Lobo, apenas un cachorro de 6 meses, que por cierto era la primera vez que me acompañaba.

-¿A qué hora llegó al área de cantera?

-A las 5 de la mañana, a oscuras. Dejé el vehículo retirado del cerro y empecé a subir a pie. Como es pesada la subida, me senté a descansar en una piedra, debajo de un árbol. Coloqué mi maleta con el equipo fotográfico entre mis pies. Eran las 5:30 más o menos.. Estaba a medio cerro. Pasaron varios minutos cuando Lobo empezó a ladrar y después de estar muy alterado buscó repecho. Yo lo aventé con el pie y se volvió a regresar, estaba como asustado el animal. Luego se echó en la tierra y ya no quiso moverse. Fue exactamente cuando apareció el ovni, entrando por el lado sur del cerro, después hizo un semicírculo y se puso por el oriente.

-¿Cuál fue su primera reacción don Raúl?, ¿sintió temor?

-No, al principio no tuve miedo, más bien fue un gran sorpresa, nunca imaginé verlo tan cerca y a tan baja altura. No niego que es una experiencia muy impactante, con decirle que si no corrí es porque estaba sentado, ya que si hubiera estado parado me echó a correr hacia abajo…de verdad..

-¿A qué distancia estaba del ovni?

-Como a 15 metros. Me impresioné mucho cuando el ovni pasó por arriba de mí, entonces sí me dio miedo. Se me erizaban los cabellos, mi ropa se levantaba un poco y hasta las ramas de los árboles se hicieron para arriba. También el pelo del perro se erizó. Sentí como una suave succión que hasta jalaba la hojarasca; como la sensación de acercarse a la pantalla del televisor, una especie de estática Lle explicaré que me daban miedo dos cosas. La primera es que el objeto volador se cayera encima de mí y la segunda, que los posibles tripulantes del ovni confundieran mi cámara con algún arma y se sintieran agredidos. Pensé que el ovni podía caerse porque se movía como cabeceando, como dando bandazos, como si algo le fallara. No iba derecho en su vuelo. Se desplazaba muy lento, a vuelta de rueda como decimos nosotros, por eso logré verlo muy bien durante 8 minutos.

-¿Puede calcular el tamaño?

-Medía más o menos 25 metros de diámetro y no tenía ningún tipo de uniones, era todo de una sola pieza. Como un gran cazo de cobre. A veces abría y cerraba una compuerta, semejante a los diafragmas de las cámaras y se podía ver algo de luz adentro.

-¿Emitía algún sonido?

-Cuando me pasó muy cerca, sí percibí un zumbido tenue, como el de un enjambre de abejas o como el sonido que hacen los transformadores nuevos. El ovni era casi silencioso y sólo lo escuchaba eso cuando estaba muy próximo.

-¿En qué momento tomó las fotografías?

-Las tomé cuando acabó de pasar por arriba de mí y sentí que bajaba la temperatura, es cuando reaccioné que traía el equipo de fotografía y, como le dije antes, aunque me dio miedo que fueran a confundir mi cámara, pensé, si no es ahora ¿cuándo? Así que me armé de valor y tomé las fotos. La primera vez que quise encuadrarlo no pude, porque no cabía completo en el visor, estaba muy grande y muy cerca, así que esperé a que se alejara un poco para disparar la cámara. Pasó por mi mente la posibilidad de que ésta no funcionara, por aquello de los campos magnéticos de los ovnis. Pero la duda se despejó después de tomar la primera foto, cuando oí el sonido de la cámara y noté el avance de la película. Con el rollo ASA 100, de 36 exposiciones, capturé las primeras imágenes. Cuando el ovni estaba opaco.

-¿En qué momento encendió las luces?

-Cuando se paró en el aire. Fue una gran sorpresa, entonces me senté otra vez en la piedra para cambiar el rollo que se había terminado y colocar el de repuesto (un ASA 400).

-¿Estaba nervioso?

-Mucho, estaba tan nervioso que estuve a punto de echar a perder todas las fotos. Por poco abro la cámara sin haber rebobinado el rollo, ¡qué gran error hubiera cometido! Pero lo bueno es que reaccioné a tiempo. Regresé el rollo y después cargué el otro, aunque que me costó mucho trabajo esa maniobra. No podía trabar el inicio en el carrete. De verdad que los nervios me estaban traicionando. Ya eran las 6 de la mañana y todavía no salía el sol, aunque sí había luz en el cielo.

-¿Las luces del ovni parecían ventanas?

-No. Me gustaría aclarar que esas luces no son ventanas. Cuando lo vi pasar tan cerca de mí, no tenía ventanitas. Esas sólo las usamos nosotros los humanos, en nuestras construcciones, en las casas.

-Si las luces no son ventanas, ¿qué pueden ser?, según su opinión.

-Yo creo que son códigos de señales. Concluyo esto porque dos motivos: el primero es porque las luces prendían en diferente ritmo. Si se fija bien, en la primera foto que tomé están activadas todas las luces, después, en las fotos 3, 4 y 5 está una de ellas apagada, y en la 6, están apagadas dos. Esto quiere decir, según mi opinión, que estaban emitiendo señales con un propósito definido.

-¿Esas señales estaban dirigidas para usted?

-No, no eran para mí. Eran para unas esferas pequeñas que el ovni recoge en el cerro.

-¿Cuáles esferas?

-Mire, le voy a explicar cómo descubrí eso. En una ocasión que me interesaba conocer un telescopio en particular, fui al Instituto de Astronomía y Meteorología en Guadalajara. Un encargado del lugar me dijo al verme: ¿Verdad que sus fotos son trucadas? Yo le respondí: Claro que no, entonces él me pidió una de ellas para someterla a estudios, casi seguro de que eran falsas.

-¿Le entregó sus fotografías?

-Ante la petición, yo le entregué dos fotos, no sólo una, aunque él seleccionó cuál iba a analizar. Entonces la revisó con 5 programas diferentes en la computadora. Lo hizo en blanco y negro para obtener mayores detalles, y por supuesto que se dio cuenta que eran auténticas. No sólo despejó su duda sino que hasta proporcionó nuevos elementos para la investigación porque nos dimos cuenta que había esferitas invisibles al ojo humano y que estaban entrando por la parte inferior del ovni, por donde se abría como un diafragma. Por eso pienso que las luces del objeto eran para que las esferas regresaran a él, aunque yo no podía verlas físicamente. Esta es una teoría personal, un posibilidad simplemente, pero lo que sí es claro es que las luces no eran ventanas.

-¿Qué pueden ser esas esferas que se veían en los análisis?

-En mi opinión, posiblemente sean sondas, una especie de monitores dirigidos.

-Si el encargado del instituto lo reconoció como el autor de las fotos de Ocotlán, quiere decir que usted ya había difundido su experiencia. Y sobre este rubro me gustaría saber de qué forma dio a conocer esto, ¿usted buscó algún especialista en ovnis para presentarle su material?

-Le agradezco mucho que me haga esa pregunta, ¿sabe por qué? Porque es bueno que sepan que yo no busqué a nadie. Tomé las fotos para mí, para convencerme que los ovnis existían, no para publicarlas y que luego dijeran que estaba loco. La historia es un poco larga, empezaré por decirle cómo fue el revelado de los rollos. Mi idea original era revelarlos en la Ciudad de México.

-¿Por qué en la Ciudad de México?

-Aprovechando que tenía que viajar a la capital y especialmente porque conocía al gerente de una casa Kodak, en la calle Madero, en el centro. Como aficionado a la fotografía, en ese establecimiento compraba mi material y me revelaban muy bien las fotos. Les tenía confianza. El viaje a la capital estaba planeado porque era como la escala para seguir a Coatzacoalcos, Veracruz, ciudad donde vive mi padre a quien deseaba visitar. Me habían avisado que tuvo un percance, una caída, y quería verlo. Así que tenía hasta mi boleto comprado con destino Ciudad de México-Coatzacoalcos. Bueno, ese era el plan inicialmente, pero resulta que no pude realizar el viaje porque me enfermé.

-¿Qué le pasó?

-Ttuve diarrea intensa por tres días, hasta perdí el boleto y los rollos seguían sin revelar. Cuando me recuperé, visité a mi padre y me llevé los rollos fotográficos. Le conté de mi experiencia y, aunque era muy escéptico, le daba curiosidad conocer mis fotos, así que empezó a convencerme para que los rollos se revelaran en Coatzacoalcos. Honestamente yo no quería, no tenía confianza en otras personas que no fueran los de la calle Madero, pero mi padre insistió tanto, que tuve que ceder.

-Entonces ¿los reveló en Coatzacoalcos, Veracruz?

- Sí. Me acuerdo que cuando empezó el revelado uno de los empleados dijo: ¿Qué es eso? Y quisieron quedarse con copias, pero no les di permiso. Las fotos eran sólo para mí, no para que estuvieran en manos de otras personas y exponerme a la burla de los demás.

-¿Cuántas fotos son en total?

-Son 40 fotos. Del primer rollo salieron 34; del segundo se revelaron 6, aunque las más conocidas son sólo unas cuantas. Obviamente que publicaron aquellas donde se mejor el ovni.

-¿Qué le dijo su padre cuando vio las imágenes?

-Pues se quedó muy sorprendido, a pesar de su escepticismo.

-¿Qué hizo al regresar a Ocotlán?

-Ya de regreso en mi casa, conocieron las fotos mis familiares y algunos amigos cercanos, gente de edad madura, los cuales me explicaron que ese fenómeno ya tenía mucho tiempo, que se veía desde los años 50´s. Sólo mi tío Luis Domínguez (q.e.p.d.) no quiso verlas.

-¿Por qué?

-Porque él se burlaba de mí cuando supo que me subía al cerro a realizar vigilancias del cielo y decía que eso de los ovnis era para ignorantes. Entonces, en tono de broma, yo le respondía: Pues ya quisiera tener la mitad de la ignorancia de don Pedro Ferriz. Claro que le decía eso porque todos sabemos que don Pedro es un hombre muy culto, además del pionero de la Ufología en México y que los ovnis no son para gente ignorante. Bueno, pues cuando quise mostrarle mis fotos todavía dijo: No me salgas con esas payasadas (pero con otras palabras) y así quedaron las cosas… de momento.

-¿Qué sucedió después?

-El rumor del avistamiento corrió por Ocotlán y a los pocos días llegó a verme el licenciado Robles, del periódico local Comunidad. Su visita era para solicitarme una foto porque él ya había escrito un artículo sobre mi caso. Le respondí inmediatamente que no, que yo no quería difundir mi experiencia porque se prestaba a la burla y a otras cosas. Entonces el licenciado respetó mi decisión y se despidió. Después de esto, y sorpresivamente, me llamó mi tío Luis para decirme que ahora sí quería ver las fotos. Era algo raro su cambio de actitud, aunque yo creo que como la gente de Ocotlán le preguntaba ¿ya viste las fotos de Raúl?, pues le entró la curiosidad, y cuando terminó de revisarlas, dijo muy exaltado: Hay que publicarlas

-¿Su tío las publicó?

-Así es. Como él había sido corresponsal del periódico Excelsior y en esa fecha era gerente de la Cámara de Comercio, conocía a muchos reporteros, pero también me negué ante su propuesta por los motivos que ya mencioné. Mi tío no se quedó conforme con mi respuesta y por la tarde llegó con un periodista, Manuel Domínguez, del diario El Faro de Jalisco. El señor, que aunque nos apellidamos igual no somos familiares, también se admiró al conocer el material y me pidió permiso de publicarlo en su periódico. Le dije que no y nuevamente expliqué por qué, sin embargo, don Manuel tomó dos fotografías y salió diciendo: Arréglate con tu tío. Como comprenderá, ellos ya traían su plan y no me quedaban opciones de seguirme negando. Entonces lo que hice fue llamarle al Lic. Robles, del periódico local, para proporcionarle una foto para el artículo que él había escrito. Claro que primero le pregunté si todavía lo tenía y él me respondió que sí. Se puso muy contento cuando le dije que le daría una foto. Y es de esta manera en que la noticia se publicó el mismo día en dos medios impresos: en Comunidad y en El Faro de Jalisco, el 29 de mayo de 1993.


Periódico "El Informador"- Julio 1993

-¿Quién fue el primer investigador interesado en su caso?

-La señora Zitha Rodríguez. Supongo que, a partir de la divulgación de las fotos en los periódicos, algún lector de la revista Reporte Ovni le avisó a la directora de esa publicación y fue ella la primera en conocer y estudiar mi caso, incluso vino a entrevistarme en compañía de su hijo. Creo que también les tocó ver al ovni y grabarlo en video. Después de que la señora Zitha publicara mi material en la revista Reporte Ovni, es que llegaron los demás investigadores, de México y del extranjero. A los que más recuerdo son a Luis Ramírez Reyes y a Fernando J. Téllez.

-¿Conoce sus fotografías don Pedro Ferriz?

-Sí, hasta le entregué un álbum con 18 fotografías. Don Pedro Ferriz vino a la Feria de Ocotlán, el 29 de septiembre de 1993, por invitación del presidente municipal Enrique García. Cuando el señor García me preguntó si yo estaba de acuerdo en obsequiarle a don Pedro una colección de mis fotos, le respondí que sí, pero entendiendo que sería él quien haría la entrega, en la Casa de la Cultura. Cuando llegó el día del evento, yo estaba entre el público, escuchando atentamente al señor Ferriz. En eso el presidente municipal anuncia que yo le entregaría a don Pedro un álbum con las fotos del ovni de Ocotlán y de alguna forma me comprometió a salir a escena. Él ya sabía que no me gustaba eso de figurar, pero así sucedió.

-¿Qué opinó el Sr. Ferriz?

-Dijo que eran las mejores del mundo… bueno, en su criterio.

-¿Considera que fue conveniente exponer su caso a la opinión pública?

-Creo que sí fue conveniente después de todo, porque de alguna manera estoy colaborando para el estudio del fenómeno ovni, destacando que yo no lucro con mi material ni vendo las fotos. Más bien he invertido tiempo y dinero en esto, es más, cuando vienen a verme hasta les regalo copias de las fotografías. No lo hago ni siquiera por publicidad, o por querer destacar, porque a mí no me gusta salir en la televisión ni en otras partes, no va con mi carácter. Todo es de buena fe. Yo viví esa experiencia en 1993 y no tengo nada que ocultar. Aunque ahora, 13 años después, ya no sé si fue bueno o malo haber sido testigo del paso de ese ovni.

-¿Por qué lo dice?

-Porque los seres humanos no estamos preparados para esto. Quizá sea mejor observar a los ovnis de lejos y nada más, verlos de cerca es una experiencia impactante. Yo tardé mucho tiempo en asimilar lo que había vivido. Mi organismo lo resintió, quedé con problemas digestivos y también me dio vitiligo (zonas de piel despigmentadas). El ovni no fue el culpable de mis enfermedades, más bien mi sistema nervioso no aguantó la impresión tan fuerte. No estaba preparado emocionalmente, por eso me enfermé.

-¿Cómo está de salud actualmente?

-Ya un poco mejor. Los problemas digestivos han mejorado desde el año pasado que me extirparon la vesícula biliar, esa cirugía me dio alivio. Del problema de la piel, me están tratando con medicamentos homeopáticos, aunque sé que no regresará por completo mi pigmentación normal. Hablando de médicos, me gustaría hacer mención de una persona que me ayudó mucho, el Dr. Juan Manuel Villaseñor. Él me auxilió a digerir la experiencia, me prestaba libros para que estuviera informado y hasta me daba consejos. Me dijo: Ya no los busques, porque esos seres nos pueden controlar, pero nosotros a ellos no.

-¿A qué obedecían las palabras del Dr. Villaseñor?

-Pues a que yo me seguía subiendo al cerro en espera de ver al ovni otra vez. Me quedó una inquietud muy fuerte, como una ansiedad intensa. No me sentía bien en otro lado. Sólo quería estar ahí, una y otra vez… es algo difícil de describir.

-Muchos testigos ovni reportan lo mismo que usted, que después del avistamiento se quedan síntomas de ansiedad, insomnio y pérdida de apetito.

-Así es, quizás sea por la secreción tan intensa de adrenalina que hay en esos momentos.

-¿Ha pensado escribir un libro con sus experiencias? Usted tiene mucho que transmitirnos a los interesados en la ufología, además su conversación es muy amena don Raúl.

-Hace tiempo escribí uno que se llamó "1997 La Gran Oleada en Ocotlán" con Eduardo Puyol. En ese libro incluí fotos de mi experiencia en el Chiquihuitillo y fotos de las esferas que capté en 1997, entre otras cosas. Era una compilación de los avistamientos en Ocotlán. Se hicieron pocos ejemplares y se ofrecieron a bajo costo, algo simbólico de recuperación. Ya veré si se puede hacer otro tiraje, sale muy costosa la inversión, sobre todo por las imágenes a color, pero especialmente no quiero que se piense que estoy lucrando con mi experiencia. No es la intención.

-¿Cuál es su avistamiento más reciente?

-Lo más reciente es lo que fotografié el domingo antepasado, el 5 de noviembre de 2006. Era un objeto que estaba muy distante y que permaneció en el cielo por 20 minutos. No estoy seguro si se trataba de una esfera o de una especie de platillo. Para capturar las imágenes usé un telefoto corto, de 135 mm. También he registrado evidencias de esferas que permanecen estáticas sobre la aerovía México-Guadalajara y he visto cómo quieren pasar desapercibidas cuando se aproximan los aviones. A veces bajan su brillo o se hacen pequeñas, pero se quedan ahí por mucho tiempo.

-Para finalizar esta entrevista, ¿a qué conclusiones ha llegado?, ¿qué opina de los ovnis?

-He llegado a la conclusión de que los ovnis no son de origen extraterrestre ni viven en el interior de la Tierra. Opino que vienen de otras dimensiones y que especialmente se hacen presentes cuando nosotros alteramos el entorno natural. Digo esto porque me he dado cuenta que podemos observarlos con mayor frecuencia cuando, equivocadamente, modificamos la Naturaleza. El ovni tipo sombrero, como se le conoce al de Ocotlán, lo fotografié cuando se dinamitaron rocas para construir la autopista de Guadalajara. Hasta los trabajadores de la carretera lo veían muy seguido y lo bautizaron como "El Traste", por su parecido con un cazo de cobre. Considero que los ovnis vienen de otras dimensiones porque he sido testigo de como aparecen y luego se esfuman, como si cambiaran de plano dimensional… bueno, esa es mi humilde opinión.

-¿Algo más que quiera agregar?

-Pues darle las gracias Ana Luisa por tomar en cuenta mi caso, a pesar que han pasado tantos años. También decirles a los que quieren ver ovnis, pues que estén pendientes del cielo, preparados con prismáticos y mucha paciencia. La gente dice que quiere verlos pero nunca voltean para arriba. Mientras más evidencias aportemos, habrá mayores elementos para resolver el misterio de los ovnis.

-Muchas gracias, fue verdaderamente un placer conversar con usted. Le agradezco su tiempo y disposición, así como la autorización para difundir sus fotografías, mismas que al paso del tiempo adquieren mayor relevancia. Le deseo que su salud se restablezca… hasta pronto don Raúl.

Raúl Domínguez, un hombre íntegro de ideas claras, que comparte su verdad abiertamente, ya sin temor a la crítica, como en un principio; seguro de su experiencia y con una gran calidad humana. Su conversación es cautivadora, habla con la sinceridad a flor a piel; sereno pero reflejando emociones como si hubiera sido ayer aquel día de su encuentro con el ovni.

Una historia por demás interesante que representa un clásico de la ufología mexicana.

Atte.
Profra. Ana Luisa Cid