OVNIS EN LA ANTIGÜEDAD

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ANTES DE CRISTO

Por: Carlos E. Casero

Distintos historiadores y cronistas han recogido a lo largo de los años numerosas referencias que hacen hincapié en la presencia de extraños objetos surcando los cielos. A continuación exponemos un breve resumen de algunas de estas crónicas inexplicables partiendo del año 2.000 antes de Cristo (a.C.) hasta comienzos del siglo I. Esto no quiere decir ni mucho menos que no existan referencias anteriores que hagan mención de estos sucesos, pero hemos preferido partir de una fecha concreta para mostrar una pequeña reseña histórica de estos últimos 4.000 años.

En todos estos años solo ha cambiado la terminología para referirse a este extraño tipo de fenómeno, en función del contexto histórico y cultural de quienes han sido testigos de su presencia. Hasta el día de hoy nada o muy poco a cambiado...

* (2.000 a.C.) En el Capítulo X del libro chino "Ciencia Natural" se relata que bajo el reinado de Xia Ji se vieron "dos soles" en la ribera del Río Feichang, uno ascendiendo por el oriente y otro descendiendo por el poniente, los cuales "rugían como el trueno".

* (1.500 a.C.) Los escribas del Faraón Thutmosis III recogen el testimonio de la presencia de "ruedas y discos de fuego" que son avistados en las proximidades del palacio del faraón.

El Faraón Akhenatón fundó una nueva religión para el imperio egipcio a partir de una experiencia en campo abierto, tras aparecersele un objeto volador que el calificó como un "disco refulgente que latía como su corazón".

* (1.361 a.C.) El Faraón Akhenatón hace mención en su colección de "Himnos y Cantos" de los siguientes sucesos: "Y así sucedió que, estando el faraón en la caza del león, en pleno día, sus ojos avistaron un disco refulgente posado sobre una roca y éste latía como el corazón del faraón, y su brillo era como el oro y la púrpura... (canto IV)". En su III Himno continúa haciendo referencia a la presencia de este "disco refulgente" con la siguiente narración: "¡Oh!, disco solar que con tu brillo refulgente palpitas como un corazón y mi voluntad parece tuya. ¡Oh!, disco de fuego que me alumbras y tu brillo y sabiduría son superiores al Sol".

* (1.027 a.C.) Queda recogido por viejos textos chinos que, en el año 24 de Chao Wang, durante la Dinastía de los Cheu, ocurrió un extraño suceso que quedó registrado de la siguiente manera: "El día 8 de la 4ª Luna apareció una gran luz por el lado del sudeste que iluminó el palacio del rey".

* (708 a.C.) Durante el reinado de Numa Pompilio, varios sacerdotes romanos documentaron la presencia de"un escudo de bronce" que fue visto caer del cielo.

* (508 a.C.) Relatos de Plinio el Viejo aseguran que en la vieja ciudad italiana de Bolsena, "escudos ardientes voladores" asolaron con rayos caloríficos a parte de la ciudad, dejándola en llamas.

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La presencia de "discos o escudos de fuego", junto a la de "antorchas llameantes" sobrevolando los
cielos de todo el mundo es constante en las crónicas de los pueblos antiguos. Arriba podemos ver
uno de los dibujos que Aldus Manutius, en el año 1.508 d.C, utilizó para ilustrar uno de
los libros de Julius Obsequens con un disco y una antorcha realzados en color.

* (503 a.C.) En este año quedan recogidos varios testimonios sobre unas "lanchas como las de la guerra" que brillaban en los cielos y que fueron vistas en la ciudad de Roma en varias ocasiones al filo de la medianoche.

* (480 a.C.) En Temístocles VI, Plutarco nos narra el fenómeno producido en Grecia cuando una gran luz flamígea apareció volando sobre el cielo durante la batalla de Salamina, ante los ojos atónitos de miles de combatientes persas y griegos.

* (332 a.C.) Durante el cerco a la ciudad de Tiro por parte de Alejandro, sucedió un hecho que quedó registrado por parte de los cronistas que acompañaron al macedonio en su conquista del mundo. En plena campaña por la conquista de la ciudad, apareció una formación de "escudos voladores" en formación de triángulo, encabezado por un "escudo" de casi el doble de tamaño que el resto. Los discos sobrevolaron los ejércitos de ambos bandos. De repente y ante la sorpresa de todos los presente, del mayor de todos los "escudos voladores" salió un rayo que destruyó las altas torres y murallas. El grupo de "escudos voladores" permaneció suspendido sobre la ciudad hasta que los hombres de Alejandro conquistaron la ciudad, desapareciendo posteriormente a gran velocidad hasta fundirse con el azul del cielo.

* (222 - 221 a.C.) Cronistas como Plinio, Julio Obsequens y Lycosthenes recogen varias referencias a la presencia durante éstos dos años de formaciones compuestas de "tres Lunas" que volaron en distintas regiones próximas a la ciudad de Rímini, durante el consulado de Gnaeus Domitius y Gaius Faunus.

* (217 a.C.) Tito Livio asegura que, varios objeto similares a "escudos redondos" fueron vistos evolucionar a gran altura sobre la ciudad de Faleri Veteres (actual Civita Castellana) en Italia, donde el cielo pareció quebrarse como por una gran fisura, y a través de esa abertura resplandeció una fuerte luz.

Marco Tulio Ciceron, uno de los mejores historiadores romanos también hace referencia a la aparición de extraños fenómenos sobre los cielos del imperio romano.

* (214 - 204 a.C.) Durante estos años Tito Livio recoge numerosos incidentes. En Adria fue visto un "altar volando en el cielo" y a orillas del Río Tarracina fueron vistas unas especies de "naves de guerra de formas que no existían". También fue vista una "gran piedra" que volaba en el cielo de Rhaetia", y dos "soles" sobrevolaron las ciudades de Alba y Fregelle iluminandolas en plena noche.

* (175 - 170 a.C.) En Lanuvium, escribe Julio Obsequens, fueron vistos tres "soles brillantes" en el cielo al mismo tiempo, y varias antorchas cayeron aquella noche desde el cielo. Plineo en su Libro II, capítulo XXX escribe que en Roma fueron vistos "tres soles". Lycosthenes asegura como en una ocasión los miembros del foro romano pudieron observar "tres soles" brillando al mismo tiempo. El mismo autor escribe que, una "antorcha brillante" fue avistada sobre los cielos de Lanuvium.

* (163 - 122 a.C.) De nuevo Obsequens nos narra que en la Isla de Cefalonia, pareció como si una trompa sonara en el cielo, y cayó una lluvia de tierra. Algo así como "un sol" brillo de noche en Pésaro. En la Galia se vieron "tres soles y tres lunas".

* (103 - 100 a.C.) Plutarco, en su Cayo Mario menciona la presencia de "lanzas y escudos voladores" sobre los cielos. Julio Obsequens comenta en su obra Prodigiorum Liber que, en Picena fueron vistos "tres soles".

* (91 a.C.) En el capítulo 114 del Prodigium, Julio Obsequens hace referencia a un gran "globo de fuego" que cruzó el cielo italiano en la región del norte y que producía un "ruido terrible". También en Spoletium, otro de estos "globos de fuego", descendió a nivel del suelo, para luego aumentar su tamaño según ascendía, haciéndose tan grande que ocultó al mismo Sol.

* (76 a.C.) Relata Plineo en Historia Natural, Libro II, capítulo XXXV, como fue vista durante el consulado de Octavius y Scribonius, una "luz cayendo desde una estrella", que creció al aproximarse a tierra y después de alcanzar el tamaño de la Luna, derramó la claridad de un día nublado. Este fenómeno fue testimoniado por el procónsul Silanus y su comitiva.

* (50 - 48 a.C.) Marco Tulio Cicerón en su Divinationis (Libro I, capítulo XLIII) escribe que fueron vistas "dos o tres lunas aparecer", y llamas de fuego observadas en el cielo. En otra ocasión el Sol sustituyó a la noche, y ruidos fueron escuchados en el cielo mientras las nubes parecían explotar, apareciendo extraños globos en el cielo. Plutarco recoge también distintos incidentes, entre los que figura un testimonio muy especial, el de el mismísimo Julio César, que aseguró haber visto una "antorcha llameante" sobre el cielo mientras sus tropas combatían a las de Pompeyo en la batalla de Tessalia.

* (12 - 10 a.C.) En éste periodo un gran "cometa" iluminó la ciudad de Roma durante varios días, desvaneciéndose posteriormente en forma de pequeñas "antorchas de fuego". Lejos de allí y según el cronista japonés Yusuke Matsumara, en la ciudad de Kyu Shu, aparecieron "nueve soles" en el cielo causando gran temor y recelo entre todos los testigos, incluidos los miembros de la familia real.

* (AÑO " 0 ") El nacimiento de Jesús de Nazaret está marcado por la presencia de un fenómeno anómalo aéreo conocido por todos como la "Estrella de Belén". Fantasía popular o simple conjunción planetaria para algunos, pero, a poco que se estudie detenidamente los distintos escritos (sobre todo en evangelios apócrifos) que hacen referencia a la aparición de la "estrella" que anunció el nacimiento del "mesías", se podrá observar que su comportamiento nada tiene que ver con una explicación convencional, al igual que otros muchos acontecimientos que son narrados por los autores bíblicos.

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ÉPOCA DE LOS ROMANOS

"El Libro de los Prodigios", de Julio Obsecuente, compila hechos extraordinarios ocurridos en la época de los romanos. Algunos de estos relatos pueden tener una explicación lógica, pero otros claramente corresponden al fenómeno ovni.

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500 a. C. "Durante el II Consulado de Publio Postumo Tuberto y I de Agripa Menenio Lanato, se vieron en el cielo, hasta muy avanzada la noche, lanzas de guerra en llamas". Esta observación en el cielo se repite con cierta frecuencia en el libro de Obsecuente, como por ejemplo en el 463 a.C., 461 a.C., 460 a.C., 221 a.C. y 198 a.C.

221 a.C. "Siendo Cónsul Gayo Quintio Flaminio y Publio Furio Filón, en Rímini brilló resplandeciente el día cuando era muy de noche y aparecieron tres lunas en zonas distintas del cielo". Obviamente por su tamaño, y extremada luminosidad no podían tratarse de simples estrellas.

215 a.C. "Bajo los Cónsules Cneo Servilio Gémino y Gayo Quintio Flaminio, en Roma se vieron en el firmamento apariciones de naves. (...) en Arpi se vio un escudo en el cielo, un combate entre la Luna y el sol y, además, dos lunas durante el día. (...) en Capua se vio el firmamento en llamas y se contemplaron apariciones de naves en el cielo". Estos testimonios hablan claramente de hechos que poco o nada tienen que ver con cuestiones relacionadas con los fenómenos atmosféricos y astronómicos. La forma de escudo y naves evocan la presencia física de objetos inusuales en los cielos.

212 a.C. "En el IV Consulado de Quintio Fabio Máximo Verrugoso y III de Marco Claudio Marcelo, en Adria se vio un altar en el cielo y, a su alrededor, apariciones de hombres vestidos de blanco". ¿Un objeto volador no identificado con sus respectivos tripulantes?

202 a.C. "En época de los Cónsules Marco Cornelio Cetego y Publio Semprenio Tuditano, se vieron dos soles y durante la noche hubo destellos de claridad. En Sezza se observó un meteoro que se extendía desde el nacimiento del sol hasta el poniente". Si bien lo ocurrido en Sezza pudo deberse a la caída de un simple meteorito, el primer fenómeno reseñado por la pluma de Obsecuente es mas difícil de identificar y volvería a repetirse.

201 a.C. "En el Consulado de Cneo Servilio Cepión y Cneo Servilio Gémino, en Anagni se observaron, primero, destellos intermitentes en el cielo y, luego, un meteoro luminoso en el firmamento".

202 a.C. "En el Consulado de Gayo Claudio Pulcro y Tiberio Sempronio Graco, un aerolito enorme cayó desde el cielo al bosque de Marte en la comarca de Crustumerio". Aquí reseñamos también que en el año 165 a.C. "en Lavinio se divisó en el firmamento un lucero ígneo".

Y en el 92 a.C. "Apareció un meteoro en el firmamento y todo el cielo se vio envuelto en llamas".

172 a.C. "Siendo Cónsules Sempronio Paulo y Publio Mucio Escévola, en el foro romano, brillaron al tiempo tres soles; durante la misma noche se deslizaron por el firmamento muchos astros errantes en Lanuvio".

171 a.C. "En el consulado de Lucio Postumio Albino y Marco Popilio Lenate, en Lanuvio se vieron apariciones de una gran escuadra en el cielo".

161 a.C. "El Consulado de Tiberio Graco y Marco Juvencio, en Capua se vio el sol por la noche. (...) en Formia se vieron dos soles durante el día. (...) por la noche brilló en Pisauro una especie de sol". Referencias a extraños "soles" la encontramos también varios años antes, en el 164 a.C. en Cassino, donde "durante algunas horas de la noche se vio el sol". Y más tarde en el 132 a.C. en Armiterno donde "se vio el sol por la noche y se observó su resplandor durante algún tiempo". En el 25 a.C. "un resplandor celeste que se extendía del sur al norte hizo que la noche se iluminase como el día".

152 a.C. "En época de los Cónsules Lucio Opimio y Quinto Postumo, en Conza se vieron armas en el cielo". Para hacer referencia a extraños objetos voladores, se utilizaban palabras comunes tales como lanzas, escudos y estandartes, por ejemplo Obsecuente escribe que hacia el 138 a.C. "En Preneste y en Celalonia se vieron caer estandartes del cielo".

145 a.C. "Durante el Consulado de Publio Africano y Gayo Livio, en Lavinio entre las 8 y las 11 horas rodearon al sol dos círculos de distinto color, uno de tono rojizo y otro blanco. Una estrella destelló durante treinta y dos días".

102 a.C. "Siendo Cónsules Gayo Mario y Gayo Flaco, en Rímini a pleno día, desde las ocho a la una de la tarde, apareció la luna y una estrella".

100 a.C. "Bajo el Consulado de Gayo Mario y Quinto Lutacio, en la Galia resplandeció de noche una luz sobre un campamento".

98 a.C. "Durante el Consulado de Gayo Mario y Lucio Valerio, en Tarquinio se vio a gran distancia un astro centelleante que se deslizo a un vertiginoso descenso. A la puesta de sol se divisó un objeto circular parecido a un escudo, que cruzaba desde el oeste al este".

91 a.C. "El Consulado de Gayo Valerio y Marco Herennio, al amanecer se observó en Bolsena una llama centelleante en el firmamento; después de concentrarse en un solo punto la llama dejó ver una embocadura de color ferruginoso; pareció que el cielo se abría y en su apertura aparecieron las puntas de la llama".

89 a.C. "El Consulado de Lucio Marcio y Sexto Julio, Hacia el amanecer brilló un globo ígneo en la zona norte acompañado de un gran estrépito en el firmamento. (...) en Espoleto un globo de fuego de color dorado cayó rodando a la tierra; pareció dirigirse desde el suelo hacia el oriente, aumentando de tamaño, y ocultó con su volumen el sol". También hallamos extraños objetos llameantes en el 61 a.C. donde "una viga en llamas se extendió en el cielo por el poniente."

42 a.C. "El Consulado de Marco Antonio y Publio Dolabela, Gayo Octavio se unió a la familia Julia por testamento de su padre, Cesar, en Bríndisi. Cuando entraba en Roma, a las ocho de la mañana acompañado de una gran muchedumbre, que se había concentrado alrededor, el sol, ceñido de un pequeño disco en un cielo azul y sereno, lo rodeó con una aureola de muy tenue contorno, tal como suele ponerse el arco iris sobre las nubes. (...) se observó un lucero en el firmamento, que se desplazaba hacia el poniente. Una estrella luminosa centelleó de manera especial durante siete días. Brillaron tres soles y, alrededor del sol mas bajo, resplandeció una corona parecida a una espiga en forma de circulo; seguidamente, el sol se redujo a un solo halo y durante muchos meses, su luz fue tenue".

40 a.C. "En época de los Cónsules Marco Lépido y Munacio Planco, en Módena se vieron tres soles alrededor de las ocho de a mañana, que, seguidamente, se concentraron en un único disco".

El primer incidente que señala Julio Obsecuente en su "Liber Prodigiorum" se refiere a la súbita y misteriosa desaparición de Rómulo, fundador y patriarca de Roma, que también concuerda con ciertos episodios de ovnis. Rómulo "celebraba una reunión con los soldados junto al lago de la Cabra, una tormenta que estalló de forma inesperada con grandes rayos y truenos, envolvió al rey en una nube tan densa que lo quitó de la vista de la asamblea sin que nunca jamás volviera a aparecer sobre la tierra"…

REFERENCIA:

El Libro de los Prodigios. Ediciones Clásicas, S.A. Madrid. 1990.

Varios autores piensan que Julio Obsecuente es el seudónimo de un escritor pagano en época posterior cristiana, ya que tampoco se tiene la certeza de cuando fue confeccionada esta obra, que se inspira en parte en la propia de Tito Livio, Ab Urbe Condita.

Fuente: caravaca.blogspot.com

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SIGLOS I Y II

Por: Carlos E. Casero

* (41 d.C.) Durante el mandato del emperador Claudio, Seneca en su obra Cuestiones Naturales, relata como un cometa procedente del Norte se alzó hacia el cénit para luego ser llevado hacia el Este.

* (60 - 65 d.C.) Julio Obsequens nos relata como un "escudo ardiente" acompañado de un haz de luz enorme, cruzó de un lado al otro la ciudad de Roma. El escritor Flavio Josefo en su libro IV de Las Guerras de los Judíos nos cuenta como sobre la ciudad de Jerusalén apareció una gran "estrella en forma de espada" y un "cometa" que duraron un año entero.

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Moneda romana acuñada en el año 193 d.C. siendo emperador Publio Helvio Pertinax.
En la parte superior izquierda, justo por encima de la mano extendida de la mujer se puede ver
un extraño objeto circular atravesado por dos líneas rectas que se asemeja a los actuales
satélites artificiales. La moneda fue encontrada en Siria, donde precisamente varios historiadores
como Elio Lampridio o Herodiano, hacían referencia a la aparición de extrañas "estrellas voladoras".

* (71 d.C.) Lycosthenes asegura que fueron vistos dos "soles" al mismo tiempo, siendo uno de ellos flaco y pálido, y el otro limpio y poderoso.

* (77 d.C.) Julio Obsequens recoge la aparición de un gran "escudo envuelto en brasas" que todo el mundo pudo contemplar en el cielo de Roma.

* (98 d.C.) Lycosthenes nos cuenta como una "antorcha ardiente" pudo ser observada cruzando el cielo. De repente cayó. Al lado del Sol un "escudo incandescente" cruzó el cielo de Roma despues de que viniese destelleando por el Oeste y alejandose después hacia el Este.

* (174 d.C.) Dio Cassius escribe en el volumen LXXII de su Historia Romana el siguiente hecho: "Durante una gran batalla contra los quadrí, Marco Aurelio temió por todo su ejército- Una legión entera de cristianos oró por su dios, quien inmediatamente prestó oídos fulminando al enemigo con sus rayos y aliviando a la par a los romanos con intensa lluvia. Marco se quedó muy asombrado ante este hecho, y no sólo honró a los cristianos con un edicto oficial, sino que dio el título de Tonante a su legión. Numerosos rayos cayeron en las filas enemigas y el agua y el fuego descendían simultáneamente, consumiendo a los bárbaros. Pues la lluvia era como aceite que hacía que el fuego se extendiera...".

* (192 d.C.) En el Libro I de Historia del Imperio, Herodiano nos relata como un objeto muy brillante cruzó el cielo, y como numerosas "estrellas" fueron vistas por el aire en pleno día. También el historiador Helio Lampridio en su obra Vida de Cómodo hace referencia a que durante el reinado de Cómodo un objeto particularmente brillante cruzó el cielo.

* (193 d.C.) Dio Cassius en el Libro LXXXIV de Historia de Roma al hacer referencia a la conspiración contra Didio Juliano nos relata: "Tres hombres trataron de asegurarse el control de los asuntos: Svero, Niger, y Albibo. Estos eran los tres hombres augurados por las tres estrellas que súbitamente aparecieron a la vista rodeando al Sol cuando Juliano se hallaba en nuestra presencia ofreciendo sacrificios de ingreso frente al edificio del Senado. Estas estrellas fueron tan visibles que los soldados se las quedaron mirando continuamente y señalándoselas mutuamente".

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Tito Livio (59 a.C. - 17 d.C.). Historiador romano residente en Roma que utilizó gran cantidad
de archivos de otros historiadores más antiguos y del que lamentablemente sólo nos ha
llegado una pequeña parte de su trabajo. Sus testimonios no han dejado de sorprender
a todos los estudiosos de los fenómenos aéreos anómalos.

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SIGLOS III Y IV

Por: Carlos E. Casero

* (249 d.C.) Dos grandes "esferas flameantes" que giraban una junto a la otra aparecieron sobre la ciudad siria de Palmira. Una de ellas descendió a una velocidad de vértigo sobre la ciudad, de modo que la temperatura se elevó súbitamente dañando a muchas palmeras. La otra esfera comenzó a perseguir a la primera entablándose un duelo entre ambas, con descargas de relámpagos, hasta que una de las esferas se transformó en una gran nube, cayendo pedazos de objetos que se hundieron en la arena. La otra esfera se elevó poco después hasta desaparecer en lo alto del cielo.

* (312 d.C.) El biógrafo de Constantino el Grande nos narra en su Libro I, capítulo XXIII, cómo el propio Constantino fue testigo de la aparición de una "gran cruz" sobre el cielo hacia las horas meridianas del Sol, en la que aparecía una inscripción que decía "con esto conquisto", y que a la vista de aquello tanto él como todos sus acompañantes quedaron absolutamente pasmados.

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Las referencias de "carros voladores" en los antiguos textos clásicos chinos son muy abundantes.

* (314 d.C.) En una recopilación de antiguos textos chinos realizada por el profesor Ke Yang, de la Universidad Lanzhou aparecieron numerosas referencias sobre extraños avistamientos en los cielos. En uno de ellos se cuenta como en un día de enero del año II (314 de nuestra era) bajo el reinado del emperador Jianxing, "varios soles" aparecieron sobre el horizonte, bajando uno de ellos hasta posarse sobre la tierra. En otra ocasión "un sol" se precipitó muy velozmente hacia el suelo, mientras otros "tres soles" cruzaron el cielo de oeste a este.

* (384 d.C.) Lycosthenes recoge cómo un objeto en forma de "columna" fue avistado en el cielo durante el reinado de Teodosio el Grande, último emperador del Imperio Romano.

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"Globos", "esferas", "soles", son referencias constantes al describir los avistamientos de objetos voladores no identificados en la antigüedad. En este dibujo de un libro francés (-Le Livre des Bonnes Moeurs- de Jacques Legrand) del año 1.338 podemos ver un claro ejemplo.

* (393-398 d.C.) De nuevo Lycosthenes nos hace referencia a un nuevo avistamiento en tiempos del emperador Flavio Teodosio, en el que apareció un "globo que brillaba intensamente". Poco después nuevos "globos" se aproximaron al primero hasta fundirse todos en uno solo y brillando tanto como el aparecido inicialmente. Lejos de allí, en la ciudad turca de Antioquía, numerosos testigos presenciaron aterrorizados cómo una "especie de enorme mujer" voló sobre el cielo emitiendo un ruido ensordecedor. En Turquía también y exactamente en la antigua ciudad de Bizancio (Constantinopla), un objeto parecido a "una bola de fuego" acompañado de una "especie de espada" comenzó a arrasar el suelo ante el estupor de numerosos testigos.

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SIGLOS V Y VI

Por: Carlos E. Casero

* (457 d.C.) Lycosthenes en su Prodigium ac Ostentum Chronicum señala la presencia de un "globo" sobre los cielos de Britania. Su tamaño era inmenso y de sus rayos salió una bola de fuego como si fuera un dragón. En una de las ocasiones un rayo salió dirección a Francia y otro camino de Irlanda.

* (460 d.C.) Eneas Silvius relata como aparecieron, entre Siena y Florencia, un grupo de veinte "nubes" batallando entre ellas, atacándose y retrocediendo. En su enfrentamiento destruyeron campos y casas, e incluso elevaron a hombres y bestias por los aires.

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Este cuadro expuesto en el Fitzwilliam Museum de Cambridge (Inglaterra) titulado "El bautismo de Cristo" y pintado por Aert de Gelder en 1.790 ha llamado la atención de muchos investigadores, que creen ver
en él una mezcla de religiosidad y la experiencia personal de algún fenómeno aéreo vivido por el propio artista. En este lienzo se puede ver un "disco o escudo" sobre el cielo, emitiendo cuatro haces de luz
sobre Jesús y Juan el Bautista. ¿Casualidad o extraña inspiración del pintor de la obra?

* (575-577 d.C.) Un extraño incidente sucedió en una casa de Druceatt (Irlanda), cuando un objeto desconocido que emitía una luz intensa, atravesó una espesa pared en una casa, escuchándose posteriormente la "voz de un ángel" que salía de su interior .También una "gran lanza" atravesó todo el cielo desde el Norte hacia el Oeste.

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Distintos grabados y pinturas de siglos pasados, como el que podemos apreciar arriba, denuncian la constante presencia de objetos voladores no identificados sobre los cielos de todo el mundo.
El fenómeno que nosotros denominamos OVNI, no es exclusivo del hombre moderno, sino que lo acompaña desde siempre. La imagen corresponde a un suceso ocurrido sobre los cielos de
Basilea (Suiza), en el año 1.566, guardada en el Zurich Central Library.

* (584-585 d.C.) Gregoire de Tours escribe en su Historia Francorum cómo en lo alto del cielo de Francia surgieron "rayos brillantes de luz" que daban la impresión de entrecruzarse y entrochocarse, separándose y desvaneciéndose poco después. El mismo Gregoire de Tours señala en la misma obra que muchos testigos vieron "signos, rayos y cúpulas" cruzar vertiginosamente el cielo en el mes de septiembre del año 585.

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SIGLOS VII Y VIII

Por: Carlos E. Casero

* (609 d.C) El "Arcángel Gabriel" se aparece al profeta Mahoma. Al igual que en el resto de religiones, el fundador del islam vivirá numerosos encuentros con seres venidos del cielo, como relata el Corán, libro de origen divino dictado al profeta por Dios. Caballos alados, ángeles, arcángeles y otros tipos de seres fantásticos desfilan por el libro sagrado de los musulmanes como sucede con los libros de otras religiones, donde estos mensajeros divinos intervienen en la vida de los hombres.

* (619 d.C.) Zhang Zuo historiador japonés, recoge en su obra Historia del Poder y de la Oposición, cómo durante la dinastía Tang fueron avistadas grandes formaciones de estrellas batallando las unas contra las otras durante tres noches seguidas. También es visto sobrevolando el Río Gamo en Japón un objeto brillante, adivinándose en su interior una figura humana.

* (664 d.C.) San Beda, benedictino de Wearmouth, conocido con el nombre de "padre de la historia inglesa", narra en el capítulo VII de la Historia Ecclesiástica Gentis Anglorum, un incidente sufrido en el Convento de Barkong (Inglaterra) cerca del Río Támesis, al aparecer súbitamente una gran luz proveniente del cielo que hizo palidecer el brillo del Sol, ante la mirada atónita de las monjas del lugar.

* (684 d.C.) El historiador Nihongi en una traducción del japonés para el chino clásico de su obra Notas Sobre los Hechos del Pasado, escribe sobre la presencia de "siete estrellas" en formación de vuelo que terminaron fundiéndose en una sola.

* (746-773 d.C.) Lycosthenes hace referencia de un episodio aéreo, al recoger testimonios de la presencia de varias naves voladoras con hombres a bordo. Del mismo modo señala la aparición en los cielos de Inglaterra de una cruz roja.

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Este curioso medallón francés del año 1.680 conmemora el avistamiento de un ovni.
Como podemos ver la afición por la ufología no es propiedad exclusiva del hombre moderno.

* (776 d C.) En la obra Annales Laurissenses se narra cómo en pleno cerco de los sajones a los francos en el Castillo de Sigiburg, aparecieron varios "escudos rojos brillantes" volando en el cielo, que provocaron el terror de los sajones y su posterior desbandada.

* (793 d C.) De nuevo, en distintas crónicas anglosajonas se describe la presencia de "grandes escudos rojos" en Northumbría que desprendían potentes luces, y que durante un tiempo atemorizaron a los habitantes de Inglaterra.

* (796 d C.) El monje benedictino Roger de Wendover escribe en Flores Historiarum, acerca de una extraña aparición en la que se puedo apreciar cómo varios pequeños "globos luminosos" giraron en torno al Sol en diferentes puntos de Inglaterra.

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Cuadro de Jesucristo en un retablo de una iglesia de Georgia,
se observan dos especies de "medusas voladoras" justo bajo sus manos.

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SIGLOS IX Y X

Por: Carlos E. Casero

* (810 d.C.) El biógrafo y secretario personal de Carlo Magno, también conocido por su faceta de cronista, Eginardo, recoge en el capítulo XXXII de su obra Vita Karoli que, durante la campaña contra el rey de Dinamarca, el propio Carlo Magno vio camino de Aquisgrán desde su caballo, descender desde un cielo claro y sereno "un globo fulmíneo del cielo". El incidente provocó que el animal se asustase, bajara bruscamente la cabeza y después cayó a tierra.

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Imagen del Siglo XII que aparece en el manuscrito "Annales Laurissenses".

* (811 - 827 d.C.) Un tres de septiembre de este año, varias luces misteriosas de movimientos ondulantes cruzaron los cielos de Japón. Así lo recoge en su obra el monje benedictino Roger de Wendover. En el manuscrito Ludovici Pii Vita, aparece que durante la campaña de Pipino, hijo de Ludovico Pío en España, "misteriosas esferas" fueron observadas en los cielos, que durante la noche ardían como pálidos fuegos o brillaban como el rojo sangre.

* (840 d.C.) Agobardo, arzobispo francés, escribió que durante este año un grupo de cuatro extrañas personas, tres hombres y una mujer, fueron capturados después de descender de una "nave llegada del cielo" y trataban de conseguir alimentos en la casa de unos campesinos del lugar. Estos seres fueron ejecutados como "demonios" por la iglesia.

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Grabado japonés del año 900 d. C. que conmemora la aparición de una "rueda de fuego" en el cielo.

* (879 d.C.) Shang Zuo, historiador chino, hizo referencia a que durante el mes de noviembre de este año y durante el reinado del emperador Xinzhong, fueron avistados dos "soles" enzarzados en una terrible lucha en lo alto del cielo. También describió que, durante ese mismo mes, otros dos de estos "soles" repiteron el combate ante la atenta mirada de numerosos testigos.

* (890 d.C.) Según Giusseppe Rosaccio en su obra La Sei Etá del Mondo, fueron avistados "inmensos fuegos" volando por el aire en Italia.

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Imagen de un tapiz en la Basílica de Notre-Dame de París del siglo XV,
donde se puede una especie de "sombrero" volando sobre la ciudad.

* (900 d.C.) En la obra china El Nuevo Libro de los Tang, dinastía reinante durante el periodo que nos ocupa, varios incidentes aéreos fueron registrados sobre los cielos de China. "Estrellas brillantes" surcando el aire, objetos de "cabeza puntiaguda y aspecto cilíndrico" y "luces que crecían de tamaño" y que lanzaban violentas rafagas de luces de colores, fueron avistadas en repetidas ocasiones. En otro libro de la misma época, Cuentos de Cosas Raras, se repiten estos mismo incidentes, destacando uno sucedido el 11 de agosto, cuando una "gran tortuga" surgió de repente frente a un barco acompañada de dos "soles" en medio de la noche.

* (957 d.C.) En la página 397 del II Volumen de los archivos históricos de la ciudad de Niza, aparece una referencia a la aparición repentina de "dos soles" sobre el cielo de la ciudad, ante el asombro de todos los habitantes.

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En esta ilustración, correspondiente al veda hindú Prajnaparamita Sutra, del siglo X,
que se encuentra en un museo de Japón, podemos ver en un recuadro de color rojo a
dos objetos que nos recuerdan curiosamente a los conocidos "platillos voladores"
(ampliado en la imagen de abajo), flotando o volando detrás de una figura humana.
Recordemos que los textos védicos de la India estan llenos de referencias a naves voladoras,
conocidas con el nombre de vimanas.

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SIGLOS XI Y XII

Por: Carlos E. Casero

* (1.011 d.C.) Este año, según Lycosthenes, se avistaron sobre los cielos de Lorena (Francia) distintas "naves de fuego" cruzando el cielo a grandes velocidades, provocando una claridad deslumbrante en plena noche que aterrorizó a los habitantes del lugar.

* (1.027-1.034 d.C.) Numerosas "estrellas" muy ruidosas y de gran intensidad luminosa cruzaron el cielo de la ciudad de El Cairo (Egipto). En la ciudad alemana de Nüremberg fue avistada una gran "viga de fuego envuelta por llamaradas verdes".

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Plíneo el Viejo. Otro de los historiadores romanos que hace referencia en
varias ocasiones a la presencia de fenómenos anómalos sobre los cielos.

* (1.043 d.C.) En el Museo de Verdum existe un documento que certifica la presencia del paso de un "objeto cilíndrico envuelto en llamas" que cruzó toda Europa desde el sur al este, cambiando repentinamente su dirección hasta desaparecer por el Oeste.

* (1.094-1.096 d.C.) Durante estos años son muy numerosas las referencias a la presencia de "luces y objetos metálicos" junto con otros fenómenos aéreos anómalos sobre los cielos de Japón.

* (1.130 d.C.) En los archivos históricos de la ciudad de Praga quedó constancia de la presencia de "dragones voladores luminosos".

* (1.167- 1.168 d.C.) En la obra Annales de Nicholas Trivetus, se describe la presencia de "dos estrellas color de fuego" durante la madrugada de Navidad. Una de ellas era de gran tamaño y la otra más pequeña. Si en un principio parecían una sola, posteriormente se separaron a gran velocidad. También se comenta sobre la aparición en distintas fechas de otros fenómenos aéreos, tales como "globos luminosos" y formaciones de "lunas".

* (1.186 d.C.) Benedicto de Peterboroung escribe en su Gesta Regis Henrici Scumdum que, sobre las dos de la tarde de un 9 de agosto de aquel año, el cielo se abrió de repente, y todo el mundo pudo ver una "cruz" en el cielo, muy brillante y de enormes proporciones. Su visión se prolongó hasta la media noche.

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Curioso cuadro de Bonaventura Salimbeni del año 1.600, situada en la Iglesia de San Lorenzo, ontalcino, Italia. Según los expertos de arte, el extraño objeto esferico de apariencia metálica que aparece en el centro del cuadro, no es más que una estilización de la Tierra, aunque no dejan muy claro el por qué tiene dos especies de "antenas" a los lados.

* (1.189 d.C.) En Chronica del canónigo de Giseburne, Walter Hemingford, aparece un suceso que conmocionó a varias ciudades inglesas, cuando a mediodía se pudo ver sobre un cielo sereno y sin nubes una imagen "del signo del señor" blanca como la cera. Este espectáculo fue observado por miles de personas y luego desapareció.

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SIGLOS XIII Y XIV

Por: Carlos E. Casero

* (1.239 d.C.) Mathieu de París en su obra Historia Anglorum, relata un incidente sobre los cielos de Inglaterra, cuando desde el Sur apareció una "estrella muy similar a una antorcha" que despedía una gran luminosidad, marchando muy lentamente en dirección Norte, dejando un rastro de humo, brasas y relámpagos.

* (1.254 d.C.) Los frailes de la Abadía de Saint Albans en Inglaterra observaron durante largo tiempo en una noche clara de luna llena, la aparición en el firmamento de una "nave elegantemente ornamentada y con maravillosos colores", hasta que muy lentamente terminó desapareciendo. También en Inglaterra, en la localidad de Berwick apareció una formación de "naves muy extrañas" que se posaron sobre la tierra en medio de un gran viento. De ellas descendieron varios seres, que en ningún momento quisieron identificarse, permitiendoseles marchar en paz.

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Pintura localizada en el Monasterio de Visoki Decani en Kosovo (Antigua Yugoslavia),
muestra una crucifixión de Cristo en el centro de la imagen. Pero observando ambas esquinas
de la parte superior, se ven dos "bólidos" u objetos voladores con un individuo en el interior de cada uno,
que parecen perseguirse. El "piloto" que vuela en la esquina de la derecha mira hacia atrás, como si fuera perseguido por el segundo de los "tripulantes".
Esta obra de arte religioso fue realizada en el año 1.350.

* (1.271 d.C.) El 12 de julio de ese año el monje budista Ichire salvó su vida en el momento que iba a ser decapitado en Katse, Komukura, Japón, cuando sus verdugos y cuantos asistían a la ejecución vieron aterrorizados aparecer sobre el cielo un objeto muy "parecido a la luna llena" que provocaba una intensa y brillante luz.

* (1.277 d.C.) En el poema Suceso Visto Alba, del poeta chino Liou Ying, nos cuenta su experiencia personal, cuando a través de una ventana pudo ver tres "objetos luminosos", de los cuales dos desaparecieron muy rápidamente y el tercero, de forma discoidal y dotado de cinco luces de colores y una cúpula en la parte superior, zigzagueó como una hoja muerta entre las nubes.

* (1.290 d.C.) En un viejo manuscrito encontrado en el monasterio de Ampleforth en Inglaterra, se encuentra recogido el angustioso relato de los monjes de otro monasterio, en concreto de la abadía de Byland (Yorkshire), cuando un gigantesco "disco de plata" volando muy lentamente pasó por encima de sus cabezas el día 28 de octubre.

* (1.301 d.C.) Relata Dino Compagni en su capítulo XIX de Crónica, cómo una noche apareció sobre el cielo una señal maravillosa en forma de "cruz roja" justo encima del palacio de los priores. La visión duró muy poco tiempo, entendiendo la gente allí congregada que Dios estaba muy disgustado con los habitantes de aquella ciudad.

* (1.322 d.C.) Un "pilar de fuego" del tamaño de un pequeño barco, relata el monje benedictino Robert de Reading, fue visto al atardecer en Uxbridge (Inglaterra), volando majestuosamente sobre los cielos. En la punta delantera se distinguía otra "llama encarnada" que lanzaba grandes rayos de luz al tiempo que se podía oír un gran ruido.

* (1.345 d.C.) Cada 21 de febrero los habitantes de la ciudad española de Manresa, conmemoran el hecho acontecido aquel año de 1.345 cuando una gigantesca luz se alzó sobre la montaña de Montserrat, cruzando el cielo en dirección a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. La aparición conmocionó tanto a los habitantes del lugar que es conocida desde entonces como la "Luna de Manresa".

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En este cuadro de Carlo Crivelli (1.486) que representa la "anunciación de la Virgen Maria", aparece un objeto circular en el cielo que lanza un haz de luz amarillo que atraviesa la pared hasta alcanzar a la futura madre de Jesús.

* (1.355 d.C.) En el capítulo VII del texto chino Notas de la Vida Campestre de Tao Zhongyi, aparece recogido un avistamiento sobre la ciudad de Suzhou, donde apareció una "gran nube negra" al anochecer, apreciándose en su interior lo que parecía una batalla y numerosas llamas. Durante su rápido paso a muy baja altura llegó incluso a derribar varios tejados de las viviendas del lugar.

* (1.387 d.C.) Henry Knigton escribe en su Cronicón Monarchi Leycestrensis sobre la aparición en los cielos de Inglaterra en varias ocasiones de un objeto simular a "una rueda ardiendo en rotación o un barril en llamas" que emitía llamaradas por la parte superior y rayos resplandecientes.

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SIGLOS XV Y XVI

Por: Carlos E. Casero

* (1.428 d.C.) En los registros de la ciudad italiana de Forli consta que, el tres de abril, a la una y media de la madrugada se pudo ver una "llama en forma de torre", junto a una "columna de fuego" ascender en el cielo. Horas más tarde, y tras desaparecer los primeros objetos, fue vista en esta ocasión una "lámpara de fuego" manteniéndose sobre el aire.

* (1.461 d.C.) Impresionante avistamiento el que se describe en la página 143 del libro noveno de la Crónica del Duque de Bourgogne, donde se narra cómo el día uno de noviembre de aquel año fue visto aparecer sobre los cielos de la ciudad francesa de Arras, un increíble objeto volador como una "barra de hierro brillante" del tamaño de una media luna. Tras permanecer inmóvil unos quince minutos, comenzó a dar vueltas sobre si mismo hasta desaparecer en el cielo.

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En este cuadro llamado "La Madonna de San Giovannino" del Palacio Vecchio de Florencia (Italia), pintado en el siglo XV, pueden apreciar sobre el hombro izquierdo de la Virgen flotando en el cielo un extraño objeto volador, que es observado a su vez por un pastor junto a su perro, y que se protege los ojos con la mano.

* (1.487 d.C.) El historiador italiano Leone Cobelli escribe en sus Crónicas de Forli acerca de la aparición de una "viga de fuego", que voló durante la noche desde el Monte Pogiolo en dirección a la ciudad de Forli. A la mañana siguiente y a plena luz del día, otro objeto similar volvió a aparecer sobre la ciudad. Entre los montes Apeninos y la ciudad de Ravena, durante al menos media hora, pudo ser vista volar en el cielo una "rueda de carreta".

* (1.513 d.C.) En una carta manuscrito dirigida por Alfonso de Alburquerque (Virrey de la India) al Rey Manuel de Portugal, que se encuentra depositada en el Archivo nacional de la Torre de Tombo (Portugal), queda reflejado el siguiente incidente: "Y estando allí, en aquel lugar, contra la tierra del Arcipreste Juan, apareció en el cielo una señal de la cruz muy clara y resplandeciente. Y vimos una luz sobre ella que al llegar hasta ella, se partió en varias partes sin tocar la cruz ni cubrir su claridad".

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El "Milagro de la Nieve", cuadro pintado por Masolino Da Panicale en torno al año 1.400, y que
podemos encontrar en la Iglesia de Santa María la Mayor de Florencia (Italia). En él, se ven
formaciones de nubes negras lenticulares, como las que son descritas por muchos testigos
al momento de referirse a los avistamientos de ovnis.

* (1.519-1.520 d.C.) Antonio Pigafetta, quien participó en la expedición de Magallanes, dejó escrito que, sobre la Isla de Biranota pudo ver un "disco de fuego". En Erfurt (Alemania), "dos soles" fueron vistos en el aire, lanzando uno de ellos un rayo abrasador que alcanzó el suelo. En Hereford (Inglaterra), una colosal "viga de fugo" apareció volando sobre el cielo, hasta descender a tierra junto a unas casas que allí se encontraban. El calor que desprendía el extraño artilugio, terminó por prender fuego a las viviendas. Al rato, reanudó su vuelo muy rápidamente hasta convertirse en un pequeño círculo brillante en el firmamento.

* (1.523 d.C.) En sus Relatos en el Pabellón de las Flores, el famoso escritor de la Dinastía Ming, Quiu Fozou, hace referencia a la aparición en un día muy lluvioso de "dos navíos" que volaban muy rápidamente. Según Lycosthenes, ese mismo año fueron avistados "tres soles" y varios "círculos" volando sobre los cielos de Suiza.

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Ilustración de la Gaceta de Nüremberg del 14 de abril de 1.561, realizada por uno de los testigo, Hans Glasser, de la aparición en los cielos de la ciudad alemana de multitud de objetos voladores.

* (1.548-1.557 d.C.) "Un globo llameante" estalla sobre la ciudad de Turingia. En las Histories Prodigieuses de Pierre Boistuau, el autor describe cómo un día aparecieron varias e inmensas "nubes negras" rodeando al Sol, a las cuales muy poco después se unieron otras de "fuego y sangre", de las que salieron "efectos luminosos" con formas de "grandes sombreros" de muy distintos colores. Viena es sobrevolada por extraños "ingenios luminosos". En Polonia, son avistados numerosos "soles verdes" y "soles rojos".

* (1.561-1.566 d.C.) El catorce de abril de 1.561, la Gaceta de Nüremberg (Alemania) publica una ilustración de Hans Glasser, en la que aparece representado un suceso ocurrido en la ciudad, y del que han sido testigos multitud de habitantes, incluido el propio Hans Glasser, cuando un sinfin de extraños objetos voladores, de muy variadas formas y tamaños, pareció formar combate en los cielos de Nüremberg, hasta que pasada una hora, desaparecieron sin dejar rastro alguno. Los mismos sucesos se repiten en 1.566 sobre la ciudad suiza de Basilea ante los atemorizados ojos de sus habitantes. En esta ocasión es la Gaceta de Basilea quien publica el insólito hecho.

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SIGLOS XVII Y XVIII

Por: Carlos E. Casero

* (1.621 d.C.) Son avistadas sobre París numerosas formaciones de "nubecillas" que vuelan muy juntas y que desprenden una gran luminosidad, dando la impresión de que combaten entre ellas. En los archivos de la Biblioteca Municipal de Nîmes (Francia) consta que el día 13 de octubre un "gran sol" acompañado de "carrozas de fuego" cruzó el cielo de la ciudad de Nîmes. Hechos parecidos y que también aparecen en estos archivos, señalan a la ciudad de Montpellier como lugar elegido para la presencia en sus cielos de una gran cantidad de "objetos luminosos".

* (1.640 d.C.) En el documento Aparición de una Hostia en el Cielo de Braga, el portugués Francisco Lopes, narra cómo una gran cantidad de testigos pudieron contemplar sobre la Luna extraños fenómenos, así como la presencia de dos figuras que se asemejaban a la de los ángeles.

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Grabado del año 1.697 que describe la aparición de extraños objetos surcando los cielos de la ciudad alemana de Hamburgo.

* (1.643 d.C.) El cronista John Evelyn detalla en su diario la presencia de una "nube luminosa" en el aire muy parecida a una espada y brillante como la Luna. Destaca especialmente que el avistamiento sucedió en un día claro y que duró desde las once de la mañana hasta la una aproximadamente.

* (1.663 d.C.) Una gran explosión conmueve el pueblo ruso de Roboziero sobre las doce del mediodía. Acto seguido y ante la atenta mirada de numerosos testigos, una gran "bola de fuego" de unos cuarenta y cinco metros de diámetro comienza a descender desde el cielo. Emite dos "rayos ardientes" y desaparece a gran velocidad, para volver a aparecer y desaparecer en distintos puntos no muy alejados entre sí. En una de las ocasiones, un algunos pescadores de un grupo que se encontraba a dos kilómetros de distancia, sufren quemaduras ante una nueva aparición del objeto.

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Ilustración del año 1.660 d.C. que recuerda el avistamiento sobre el Mar del Norte de dos "discos brillantes", recogido en el libro Theatrum Orbis Terrarum del Almirante Blaeu.

* (1.676 d.C.) En una carta del profesor de matemáticas Montanori al célebre astrónomo Edmund Halley, éste le describe su experiencia personal sobre un avistamiento sobre los cielos de Italia de un objeto gigantesco, que según sus estimaciones voló a una altura de sesenta kilómetros emitiendo un potente silbido a su paso, y a una nada despreciable velocidad de 15.600 kilómetros por hora.

* (1.686 d.C.) Gottfriend Kirch, astrónomo alemán que dejó reflejada en sus trabajos la presencia sobre los cielos de la ciudad alemana de Leipzig de un "globo incandescente" el nueve de junio, durante al menos siete minutos para luego desaparecer lentamente.

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Pintura de Aert de Geldert. Observación de ovnis desde la terraza del Castillo de Windsor (Inglaterra),
el 18 de agosto de 1783.

* (1.697 d.C.) Avistamiento de una "máquina circular" con una esfera en el centro muy luminosa, que atraviesa lentamente el cielo de Hamburgo y de otras varias ciudades de la Alemania Septentrional.

* (1.716 d.C.) El astrónomo Edmund Halley observa el paso de un objeto luminoso al que no puede encontrar una explicación convencional, el día 6 de marzo. Los día 31 de marzo y 2 de abril, las ciudades de Londres y Dublín respectivamente, son iluminadas por una gran nube luminosa de origen desconocido.

* (1.726 d.C.) En la Historia de la Ciudad de Ath (Bélgica) de Joseph Gilles de Boussu, aparece la presencia de varias "nubes de fuego" con un circulo luminoso en su panza, que emitían un gran ruido y que se prolongó durante varias horas.

* (1.737 - 1.738 d.C.) Sobre la ciudad inglesa de Sheffield es observada una "gran nube de color rojo oscuro" con un punto luminoso en su parte inferior, desde el cual lanza haces de luz. Un "cono de fuego" con un punta terminada en una bola brillante seguido de un gran estruendo a su paso, atemoriza a las gentes de Reading, Berkshire (Inglaterra).

* (1.767- .768 d.C.) Un objeto en forma de "pirámide" hace acto de presencia en Pertshire (Escocia) del se que hacen eco varios periódicos locales, al destrozar una casa y arrojar a varios metros de distancia una carroza con ocupantes. El escritor alemán Goethe, dio a conocer su experiencia personal cuando al lado de un camino por el que paseaba se le apareció un objeto con forma de "anfiteatro" muy iluminado, con un sinfín de pequeñas lucecillas que saltaban en todas direcciones.

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Copia de una de las hojas del Volumen 42 de la Philosophical Transactions, donde se describe con
todo lujo de detalles la aparición de un objeto volador el 16 de diciembre de 1.742,
sobre los cielos de Inglaterra.

* (1.790 d.C.) Informes de la policía de Alençon (Francia), recogidos por el inspector Liabeuf, detallan la aparición de un "enorme globo" que descendió sobre la cima de una colina, así como el testimonio de importantes personajes del pueblo, que dijeron haber visto como se abrió una portezuela por la que apareció un hombre de apariencia normal, y que al dirigirse a él murmuró unas palabras ininteligibles. Posteriormente se escabulló en un bosque próximo, al tiempo que el "globo" desapareció dejando calcinada la cima de la colina. Tras una larga búsqueda por parte de las autoridades y partidas de voluntarios del pueblo, no se consiguió hallar rastro del extraño ser.

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SIGLO XIX

Por: Carlos E. Casero

* (1.809 d.C.) Sir John Stavely relata cómo el diez de agosto, en una noche clara, pudo contemplar sobre los cielos de Londres una formación de "meteoros junto a una nube negra", donde se podían apreciar luces bailando. El fenómeno se prolongó durante al menos una hora. Durante ese tiempo las luces aumentaron en varias ocasiones de tamaño, a la vez que descendían hacia el suelo.

* (1.813 d.C.) En un informe del célebre astrónomo Camile Flamarión, aparece el avistamiento sobre los cielos de Francia el día 22 de septiembre, de una "esfera luminosa" de color amarillo anaranjado, saliendo de una nube, para adentrarse seguidamente en otra nube algo más alargada. Al salir de la segunda nube, se pudo escuchar un barullo sordo, como "el sonido de una cañería a lo lejos".

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Arriba a la derecha, rodeado por un círculo y señalado por una flecha, aparece un objeto volador visto sobre los cielos de la ciudad china de Nankin en el año 1.890, sobre el puente de Shu Que.

* (1.820 d.C.) Otro astrónomo francés, François Aragó, publicó en su libro Annales de Chimie et de Physique que, durante la observación de un eclipse de Luna fue testigo de como una formación de "extraños objetos" a iguales distancias unos de otros cruzaron el cielo, conservando la formación en todo momento a pesar de numerosos virajes y giros.

* (1.833 d.C.) El 13 de noviembre de este año numerosos periódicos y medios de comunicación de Estados Unidos, México y varios países caribeños, hicieron eco de la presencia de un gran "objeto luminoso". Concretamente destaca su aparición sobre las famosas Cataratas del Niágara, donde permaneció inmóvil en el cielo durante una hora aproximadamente, para luego descender y posarse en el suelo, dejando una sustancia gelatinosa que se deshizo rápidamente tras su marcha.

* (1.845 d.C.) El navío Victoria protagoniza un incidente con un objeto volador desconocido durante una travesía por el Golfo Pérsico, cuando de repente y ante la sorpresa del Capitán y el resto de la tripulación, salió del mar un extraño artilugio de tres cuerpos luminosos unidos por trazos brillantes y de un tamaño aparente de tres veces la luna llena.

* (1.851 d.C.) El periódico Le Soir de Bruselas, destaca la noticia del avistamiento de un extraño "meteoro envuelto en llamas", del cual es testigo el célebre pintor Navez, el cual aseguró que iba dejando un rastro de humo rojo mientras despedía llamaradas azules, señalando que su marcha era lenta y regular.

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Primera fotografía de un objeto volador no identificado que se conserva, realizada en el año 1.883
por el astrónomo mexicano José A. Bonilla, aunque se tiene la certeza de la existencia de
otras fotografías, como la obtenida sobre el Lago de Lausana en Ginebra (Suiza)
el 9 de agosto de 1.76 por Monsieur de Rostan y que envió a la Academia de Ciencias de París,
donde por razones desconocidas se extravió, pero no así el informe del propio Rostan adjuntó a la imagen.

* (1.883 d.C.) El 12 de agosto de ese año, el astrónomo José A. Bonilla, director del observatorio astronómico de Zacatecas, estaba realizando un estudio con su telescopio de las manchas solares, cuando vio aparecer una formaciónde extraños objetos no identificados que llamaron inmediatamente su atención, logrando fotografiar alguno de ellos.

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COMIENZOS DEL SIGLO XX

Por: Carlos E. Casero

Y por fin llegamos al siglo XX. Los fenómenos anómalos que desde siglos atrás han venido sucediéndose no podían tan poco faltar a la cita. Fueron muy numerosos los casos hasta junio del año 1.947, fecha mítica del nacimiento de la Ufología. Al igual que lo visto hasta ahora en el resto de los siglos, cientos de crónicas inexplicables llegaron a las redacciones de los periódicos de todo el mundo. Las descripciones siempre las mismas, "haces de luz", "objetos luminosos", "bólidos brillantes", "estrellas de fuego", "navíos aéreos", etc., pero ahora se incorporan nuevos términos, en consonancia con los también nuevos tiempos que tocan vivir en una sociedad más tecnificada. Las descripciones se empiezan a adaptar a términos que hoy nosotros, ya en pleno siglo XXI, nos suenan más familiares. De los "escudos de fuego" se pasa a "máquinas voladoras" y de "nubes de luz" a "platillos volantes", un término mucho más conocido por todo el gran público.

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Fotografia del año 1.929, donde aparece un objeto volador no identificado. En el recuadro superior de la izquierda se aprecia el extraño artefacto con más detalle.

El nacimiento y desarrollo de la aeronáutica, dos Guerras Mundiales casi seguidas en la primera mitad del siglo que dejaron infinidad de éstas "crónicas inexplicables", amén de los cientos de casos que al igual que hoy (y siglos atrás) suceden a diario en todo el mundo, se fueron sucediendo sigilosamente. Pero hubo un punto de inflexión que marcó un antes y un después. Muchas fueron las razones, pero el apogeo y auge de los medios de comunicación con los Estados Unidos a la cabeza, el gran vencedor de la II Guerra Mundial, contribuyeron a la difusión mundial a una escala hasta entonces desconocida de dicha fenomenología.

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Kenneth Arnold con un dibujo que refleja uno de los objetos voladores no identificados que avistó
aquel 24 de junio de 1.947. Su testimonio, pero sobre todo el oportunismo de la prensa de la época, cambió la percepción del fenómeno en todo el mundo, y es comúnmente aceptado como el inicio de la ufología moderna.

Sucedió el 24 de junio de 1.947, cuando el hombre de negocios y también piloto llamado Kenneth Arnold contempló durante escasos 2 ó 3 minutos, mientras volaba sobre las montañas Cascade en el Estado de Washington, EE.UU, a un grupo de objetos voladores no identificados en formación, a una velocidad increíble para los aviones de aquella época, como cruzaron por delante del Monte Rainer. Su forma de volar también le extraño, pues parecían dar pequeños saltos de arriba bajo, como si "se arrojara un plato pequeño a ras de agua".

Ya hemos comentado que este caso no fue el primero, ni el más documentado, nadie más fue testigo. En nuestros días pasaría desapercibido. ¿Por qué entonces este caso marcó el principio de la ufología moderna? Como tantas veces sucede en la vida, sucedió en el lugar exacto y en el momento justo. Un periodista magnificó la descripción del Sr. Arnold cuando se refirió al movimiento de un "plato pequeño" y acuñó un nombre que caló profundamente en la mentalidad de un público ávido de nuevas noticias y deseoso de olvidar la última gran contienda mundial. Nos referimos a "Platillos Volantes", un terminó que desató la imaginación de millones de personas en todo el mundo, pasando de "fenómeno" a "espectáculo".

A partir de aquí poco más podemos decirles que ustedes mismos ya no sepan. El fenómeno de los "No Identificados" (OVNI) continúa siendo uno de los retos más importante para la ciencia. Lástima que muchos hayan convertido en un auténtico "circo" todo lo relacionado con el tema. Pero esto, ya no nos corresponde en Tercera Vía hablar de ello. Sólo podemos recomendar aplicar siempre el mínimo de sentido común, y hacer siempre gala de la prudencia a la hora de evaluar semejante fenómeno si observaramos algo inusual. Es por ello que a continuación recogemos una serie de recomendaciones que hemos denominado "Pequeña guía de observación OVNI"

Al igual que en la I Guerra Mundial, durante la II Guerra mundial los pilotos aliados informaron a sus mandos que, durante muchas de sus misiones de combate fueron acompañados por misteriosas "esferas de luz". Se las denominó familiarmente como "Foofighters", y fueron declaradas como secreto militar por creer que podría tratarse de un arma secreta del enemigo. Lo que no sabían los aliados es que, en el otro bando, los alemanes pensaban exactamente igual que ellos.

PEQUEÑA GUIA DE OBSERVACION OVNI

Hasta el momento de su muerte (1.986), Joseph Allan Hynek, fue considerado la máxima autoridad mundial en el estudio del fenómeno OVNI. Basta decir que fue asesor de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos y colaboró como asesor técnico en la película de Steven Spielberg, "Encuentros en la Tercera Fase", titulo que viene precisamente de la clasificación del fenómeno que hizo en su libro "La Experiencia OVNI", donde dividía los avistamientos en dos grupos principales: observaciones a distancia y encuentros próximos.

En el primero de estos dos grupos (observaciones a distancia), hacía tres apartados:
1. Luces nocturnas, 2. Objetos diurnos y 3. Señales rádar-ópticas.

En el segundo de los grupos (encuentros próximos), vuelve a hacer tres divisiones:

1ª Clase: Observación de un objeto desconocido a menos de 150 metros del testigo.

2ª Clase: Observación de un objeto desconocido de cuyo paso a quedado algún tipo de evidencia física: huellas, quemaduras u otros efectos tanto en el terreno como en animales o en el mismo testigo.

3ª Clase: Cuando junto al objeto desconocido se observan entidades dotadas de movimiento y, según se desprende de su comportamiento, poseedoras de inteligencia.

extraterrestre

En España la palabra inglesa "kind", que define tipo o clase, fue adoptada popularmente como "fase", de hay el título de la película en castellano, que en inglés es "Close encounters of the third kind".

Pero, ¿qué ven realmente nuestros ojos y nuestra mente?. A priori, cualquier objeto que no sepamos identificar en el cielo, es un Objeto Volador No Identificado. Ahora bien, cuando hablamos de un avistamiento OVNI, nuestra imaginación se nos dispara y lo asociamos irremediablemente con un artefacto de procedencia extraterrestre. Antes de llegar a esta conclusión el observador tendría que tener en cuenta una serie de consideraciones mínimas, y que a continuación se exponen.

LUCES EN LA OSCURIDAD

Retomando las divisiones de J.A.Hynek pensemos que la mayoría de observaciones suelen acaecer de noche y a una distancia considerable, por lo cual tendremos en principio dos tipos de luces a identificar: luces fijas y luces móviles.

LUCES FIJAS

Podemos encontrar estrellas de gran magnitud, como Sirio, y los planetas más visibles de nuestro Sistema Solar, Venus (tal vez el que más confusiones produce), Marte, Júpiter y Saturno. También simples estrellas que parecen cambiar de color, y que no son más que producto del efecto óptico que se produce al paso de su luz por nuestra atmósfera. En otras ocasiones la observación de un avión, o varios aviones en formación, puede producirnos una sensación de estacionamiento o inmovilidad, pero ésto sólo dependerá del ángulo de observación del testigo, apreciándose más la movilidad cuanto más estemos en la vertical del avión. Una observación más prolongada y detallada, puede dar como resultado la observación final de las luces que todos los aviones civiles muestran como señal de posición , una luz roja en el extremo del ala derecha, una luz blanca intermitente en el extremo trasero y una luz verde fija en el extremo del ala izquierda. Estas tres luces de posición suelen estar también presentes en algunos aviones militares. Otras luces que pueden llevar los aviones, son grandes faros que se suelen utilizar en el aterrizaje o despegue y que emiten una luz blanca muy intensa, luces rojas intermitentes anticolisión, luces de destello (flashing lights) , situadas en los extremos de las alas y de color blanco con un parpadeo a intervalos regulares de 1 y 2 segundos. Y para terminar, luces de identificación de color blanco que iluminan el nombre o el símbolo de la compañía aérea, que obligatoriamente debe figurar en la cola del avión.

En todos estos casos de luces fijas, es importante una observación lo más prolongada posible, para determinar posibles variaciones de posición, que con un carácter notable, nos pueda hacer sospechar que estamos presenciando un OVNI "de los de verdad". Es importante también agudizar el oído para detectar posibles ruidos de motores que desechen la idea de aeronaves, pero en ocasiones, la ausencia total de ruido puede suceder si las condiciones del viento a nivel del suelo son diferentes de las que hay a gran altura, por lo que se produce un desplazamiento de las ondas sonoras respecto al observador.

LUCES MOVILES

Si son intermitentes o continuas, probablemente correspondan a un avión, teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente respecto a las distintas luces que incorporan las aeronaves. La velocidad de las luces es muy importante, Si apenas duran unos instantes, podrían ser estrellas fugaces , meteoritos, reentradas en la atmósfera de restos de satélites artificiales. Existen focos, proyectores o cañones de luz que por motivos variados como los meramente estéticos, en el caso de los últimos, muy utilizados en discotecas al aire libre, que reflejados sobre las nubes, pueden dar una sensación de velocidad vertiginosa, pero que observados detenidamente son inconsistentes y de una densidad variable, amén de repetir constantemente la misma trayectoria. Más complicadas son las luces que se reflejan en altas capas atmosféricas y que provenientes de vehículos o emplazamientos luminosos sobre la superficie, pueden jugar una mala pasada a nuestros sentidos, dado que son totalmente imprevisibles en sus movimientos pero, al igual que los cañones de luz, de una densidad luminosa sospechosa.

La luz que recibimos de los satélites artificiales es constante y diminuta, con lo que cualquier movimiento brusco, giro o estacionamiento desecha esta posibilidad.

Los globos sonda difícilmente podrán verse durante la noche, pero es posible en horas próximas a la puesta del Sol o al amanecer, cuando los rayos del sol pueden incidir sobre su superficie y causar ciertos destellos. No tiene luces fijas ni intermitentes.

Dirigibles y helicópteros, son fácilmente reconocibles en la noche. Los primeros por su lentitud, y por su función meramente comercial que les hará llevar algún tipo de publicidad luminosa junto a numerosas luces de posición. Los helicópteros aparte de su fuerte sonoridad no vuelan muy alto, y suelen utilizar focos de búsqueda que proyectan grandes haces de luz. Al igual que los aviones llevan luces rojas de posición.

Muy importante antes de pasar a "los objetos diurnos" y que vale también para estos, es el conocimiento (siempre que sea posible por parte del observador) de las denominadas "aerovías o rutas comerciales", auténticas autopistas aéreas, donde de una forma delimitada circula todo el tráfico aéreo comercial. Suelen tener casi 20 km de ancho y se dividen, según la altura de su ubicación, en dos categorías: inferiores, de 300 m a 7.620 m, y las superiores, de 7.621 m a 12.000 m Eso sí, los aviones militares no siguen estas mismas normas.

A LA LUZ DEL DIA

Al igual que las observaciones nocturnas a gran distancia, nuestros sentidos a la hora de presenciar un objeto a plena luz del día pueden llevarnos a equívocos.

Tal vez el número uno sean los globos sondas. Pero, ¿qué es un globo sonda?

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Es un globo de polietileno inflado con helio que transporta una radiosonda que transmite información meteorológica a una base en tierra. Pueden alcanzar cotas de altitud de hasta 45.000 m, hinchándose en función de la disminución de la presión atmosférica que alcance en su ascenso. Terminan estallando y dejando caer mediante un paracaídas todo el soporte técnico del cual van dotados. La duración de sus misiones son impredecibles, pues van siempre en función de las condiciones meteorológicas reinantes. Sus formas son muy numerosas y los errores de interpretación por parte del observador derivan de esta cuestión, junto con el aspecto metálico que refleja la luz solar en función del horario o ángulo de observación. Al amanecer y al atardecer, estos objetos pueden reflejar una luz rojiza-anaranjada, muy típica de ciertos testimonios OVNI. En cuanto al tamaño, los más grandes pueden superar los 100 m de diámetro, aunque no son los más comunes.

La única arma para su identificación es la observación detenida de su movimiento y evolución, teniendo siempre presente que son lentos y por tanto incapaces de realizar maniobras de cierta rapidez.

En cuanto a aviones se refiere, basta con conocer mínimamente su maniobrabilidad. Observar si dejan estelas producto de la condensación de los gases de escape de sus reactores, agudizar el oído como en el caso de las luces nocturnas, y si es posible tratar de distinguir su fuselaje. En el caso de los helicópteros ya decíamos que siempre suelen volar a baja altura, con lo que sus típicas formas y sonoridad nos pueden resultar más familiares.

Con dirigibles y cometas es suficiente aplicar el mismo nivel de observación que con un globo sonda, no son precisamente muy veloces que digamos y su nivel para maniobrar es bastante limitado.

Existen también como elemento de confusión, determinados fenómenos atmosféricos, como son las nubes lenticulares que pueden parecerse por sus caprichosas formas a auténticos "platillos volantes", pero que por su total carencia de movimiento y progresiva deformación, sólo pueden servir para confundir a los más "imaginativos" observadores. Por otro lado hay grandes acumulaciones energéticas en la atmósfera, que pueden degenerar en rayos globulares, pero que recuerdan más a un rayo normal que a un objeto en vuelo, durando sólo unos breves instantes. Distintas refracciones de los rayos solares sobre cristales de hielo en las capas altas de la atmósfera, pueden producir momentáneamente algún fenómeno luminoso como un halo o "falsa luna", pero no son apreciables desde la superficie de la tierra, siendo más bien observaciones propias de pilotos.

Los rayos en bola, son uno de los recursos que últimamente están de moda entre los enemigos del fenómeno OVNI, como origen y causa de muchos avistamientos. No se sabe muy bien qué son, aunque se cree que bajo la acción de potentes campos magnéticos que se crean al pie de un rayo, se forman líneas de corriente eléctrica, formando una especie de madeja enmarañada que otorga al rayo en bola una estructura estable que termina unas veces en explosión y otras más suavemente. Duran apenas unos segundos.

De mi querido amigo Venus, sólo decir un tanto aburrido que durante el día es sólo visible al atardecer y más bien próximo al horizonte (según la época del año) y por mucho que la imaginación mueva montañas, toda la imaginación junta de los empecinados en defender al planeta Venus como uno de los orígenes principales de la confusión de los testigos, no conseguirá hacerlo mover más de lo normal y efectuar cabriolas aéreas, como sería su gusto.

RESUMEN Y RECAPACITACION

Básicamente hemos visto todas las posibles causas de confusión a las que cualquiera de nosotros estamos expuestos en cualquier observación a media o lejana distancia, bien sea de noche o de día, dejando para otra ocasión los denominados por J.A.Hynek "encuentros cercanos".

Hynek

Si hay algo que a mi juicio debemos sacar muy en claro. de todos los casos vistos. es sin duda que no sólo basta con ser "testigo" sino que hay que ser "observador" en el sentido pleno del término. Observar y volver a observar detenidamente aquello que estamos viendo, con capacidad de análisis, siempre en función de nuestros conocimientos, sin sacar de forma precipitada ninguna conclusión. En estos casos no hay nada mejor que ser críticos con nosotros mismos.

Un detalle que no debemos olvidar en ningún caso es el movimiento, señal inequívoca de estar presenciando un fenómeno verdaderamente excepcional. Las maniobras de que son capaces los OVNI’s escapan en muchas ocasiones a la comprensión humana y desafían todas las leyes físicas conocidas.

"...Tened paciencia y tendréis ciencia..." (Baltasar Gracián)